martes, 19 de mayo de 2009

Vacas gordas

Ragazzo limón
él: y mañana?
yo: mañana?, mañana nada
él: si, sino sería el acabose, además también me gusta odiarte
yo: ya cállate...

Mr. Freak
él: pero no te la pegues tanto conmigo, no me heches la culpa de lo que pasó con nosotros, además... nosotros no estamos en un punto final...
yo: ya cállate...

Sr. Naranja
él: me hiciste pedazos
yo: no busques excusas porque al final yo siempre he sido soltera y tú no.
él: y crees que estar en mis zapatos es fácil?
yo: ya cállate...

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Ragazzo limón: seguramente seguiré abriendo la puerta de mi balcón todos los sábados con tus tímidos golpecitos pasada la media noche. Seguiré oyendo palabras en italiano a obscuras, porque a pesar de que en el día nos odiamos, hay que reconocer que hay una chispa animal por ahí.

Mr. Freak: seguramente te voy a amar por el resto de mis días... qué le vamos a hacer. Además fue por vos, pedazo de idiota, que abrí este blog.

Sr. Naranja: seguramente seguiré respondiendo a tus sonrisas tímidas cuando no nos están mirando. Y seguiremos hablando de música. Y seguiremos hablando de películas que nos gustan. Seguramente te dejaré entrar a mi vida sin darme cuenta.

Pero, ¿saben qué, trío de pelmazos?... me valen gato.
Los tres me valen gato. El que me quita el sueño es este:

Y ¿saben porqué me quita el sueño?, porque es guapo, millonario y tiene un perro.
Ustedes son...
Ustedes son una lacra. Eso son. UNA LACRA.
Adam Brody es un rico.
P-U-N-T-O

(el que me diga ardida y amargada se ganará mi odio)


sábado, 16 de mayo de 2009

Seele



...en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza?, ¿nos detenemos a apreciarla?, ¿la reconocemos en un contexto inesperado?...

A veces creo que nos merecemos la porky flu.

lunes, 11 de mayo de 2009

Natural melon killers



(imagen usurpada de fotojamsession.blogspot.com)

Según Wikipedia:

“la fruta es el conjunto de frutos comestibles que se obtienen de plantas cultivadas o silvestres, pero a diferencia de los otros alimentos vegetales las frutas poseen un sabor y aroma intensos y presentan unas propiedades nutritivas diferentes, por ello la fruta suele tomarse como postre fresca o cocinada. Conviene comerlas cuando están maduras.”

Mmm… mmm… si, coincido con la última frase con los ojos cerrados, porque a veces uno se come una nutritiva fruta ANTES de que esté madura y le va mal.
Porque ¿si cachan que las frutas tienen un atemorizante parecido a la gente?, o mejor dicho: la gente se parece a las frutas.

Comprendan, estoy lejos, rodeada de arena, mi mejor amigo ladra (se llama Rex y se merece post aparte) y más que nada, me encanta escribir huevadas.
Esto, combinado con una noche de teléfono con Guli, dio como resultado una teoría que al principio me pareció graciosa… pero como estoy lejos, rodeada de arena, mi amigo Rex necesita talco para pulgas y todo eso, hoy automáticamente catalogo a la gente con su fruta equivalente.



Porque si pues, no me van a decir que no tienen a alguien que es un completo limón. Amargo, mala onda y todo lo que quieran; pero que en una noche X agregándole sal y una buena dosis de tequila resulta ser de lo más divertido. Y eso de pegarse de vez en cuando un limoncito (con tequila) es hasta terapéutico.
De los amargos también está la toronja… pero a la pobre si le dejamos fuera, porque sea como sea, haga lo que haga y diga lo que diga, nos da dolor de panza.

Por ahí pasamos a la dulce naranja, porque tener una naranja al lado siempre está bien. Nunca nadie dice que no a una naranja, o al menos nadie debería. Querida por niños y adultos y buena hasta para la gripe. La modernidad nos ha traído las libres de pepas, pero eso es, en todo caso, motivo de un estudio más a fondo, porque no solo que son más dulces, sino que son más grandes.

Por ejemplo, catalogando visceralmente, mi amigo Ricardo es una mandarina. No, no me entiendan mal… no es UN mandarina (o si?), es UNA mandarina. En este punto, en realidad cuenta mucho el bagaje de la infancia, porque MI mandarina puede ser TU pera. Me explico: mi papá es ambateño, Ambato es sinónimo de mandarina y mandarina es sinónimo de hogar.
Una mandarina siempre me hace sentir en casa. Es lo más espectacular del mundo, porque es a lo que más confianza le tengo, lo cual es remarcable siempre.

Odio los bananos. Eso de que se les pueda encontrar en cualquier parte del mundo les hace sospechosos. Además mentalmente siempre les relaciono con Alvarito. Pobres.
Pobres bananos, porque Alvarito es rico. O sea rico del verbo millonario.

De las ciruelas en cambio se puede decir de todo… hasta que nos dan un pasaje solamente de ida al WC, en todo caso, no puedo negar que las amarillitas, las claudias, llaman mucho la atención, pero a cambio son de las frutas más mediocres que conozco… no solo que son indefinidas en sabor y tal, sino que siempre le dejan a uno meloso. Guak

Está también la gente exótica como el tamarindo, el kiwy, la curuba… esas frutas medias desconocidas que nadie sabe exactamente de dónde vienen ni cómo están al frente. En esta clasificación tenemos a los extranjeros. Porque en nuestras tierras, la cantidad de melanina es inversamente proporcional al interés que la persona despierta. Yo supongo que de irme a Polonia, por ejemplo, sería como una curuba. Hiper solicitada por exótica. Claro, la cosa cambia cuando esa exótica curuba crece en la enredadera de afuera de la casa y se llama taxo. Ahí si ya no tiene tanta gracia...

Están las frutas difíciles. Hay que hacer un manojo de cosas antes de comerse un poquito. Para un coco por ejemplo, mínimo un par de machetazos… el tocte requiere paciencia y un martillo. Pero eso si, no hay que confundirse porque NADA tiene que ver el fantabuloso tocte frente al desabrido coco. Difícil y tal, pero desabrido al fin.

El melón me tiene podrida. Primero porque me dan todos los días en el desayuno y luego porque el melón es una máquina para engañar. Alguien que no ha probado un melón y lo ve por primera vez dirá que no es la fruta más llamativa del mundo, pero que está bien. Como diría Guli: tiene mucho color, mucho olor… y nada de sabor.
El melón es insípido… pero no parece. Le odiamos por eso.

Siempre está el inalcanzable. Afuera sería la cereza o la fresa… aquí es la frutilla no más. Pero todos quieren una fresa. La fresa es el centro de atención de cualquier fondue. Sabe bien, huele bien, se le ve bien… tiene muchas bondades y como somos entes mal llevados, lo que nos atrae es que no hay muchas. Hay un par por grupo.
Supongo que siempre cabe la posibilidad de que uno sea alérgico a las frutillas… no conozco casos, pero de que hay, hay.

Y pues nada… he dilatado la escritura en este espacio por pura vagancia. Me están sacando la mugre por acá y hasta el fin de semana mi vida no tenía muchos altibajos. Corrección: no tenía altibajos.
Pero este fin de semana tuve un lapsus brutus.
La cagué, porque siendo yo un melón dejé a una naranja de lado por pegarme un limón… con tequila obviamente.
Lo siento insaciable hombre araña… en serio lo siento… porque de saber que esa dulce naranjita quería combinarse con un meloncito con alma de mandarina, hubiera dejado no solo el limón de lado, sino también el tequila. Y eso es harto decir.

jueves, 12 de marzo de 2009

Protège moi ... protect me from what I want

(Vincent Fournier)

Todavía me quedan ganas de luchar por vos.
(¿todavía me quedan ganas de luchar por vos?)

lunes, 23 de febrero de 2009

Cuando nadie me ve (V)


Le saco la lengua a TODOS los niños.
(aunque debo reconocer que algunos tienen lindas manos)





martes, 10 de febrero de 2009

...moramoramoramor…


Cuando era niño algunas veces pasé vacaciones en República Dominicana y por esa época conocí a Dina.
Dina era una mujer muy interesante. Debía ser interesante para captar por horas mi atención, siendo yo un peladito pendejo de 9 años… estudió sociología en París y a lo largo de sus casi 70 años había viajado por el mundo entero y decidida ya a establecerse, se radicó maravillada por el paisaje y la gente, en Brasil. No era millonaria, pero podía tener una vida holgada sin ningún problema.

Dina no había nacido en República Dominicana, sino en Uruguay y por casualidades absurdas (y maravillosamente necesarias) se había convertido en la confidente de una señora hecha y derecha: mi abuela. Mi abuela y Dina, Dina y mi abuela… un dúo que marcó mi niñez.

En una de sus visitas a República Dominicana, Dina conoció a Pedro y se enamoró. Se enamoraron.
Pedro era un pescador. Amante de su pedacito de mar y feliz en su espacio.
Al contrario de Dina, él trabajaba para vivir. Algunos decían que pescaba para sobrevivir.
Dina se radicó en una pequeña playa cerca de la casa de mi abuela. Vivió ahí con Pedro por algunos meses, pero por cuestiones legales y de negocios tuvo que volver a Brasil.
La gente del pueblo e inclusive mi abuela, estuvieron de acuerdo en que Dina era mucho para Pedro y que por lo tanto ella se había aburrido de él y su pedacito de mar. ¿Qué podía hacer una mujer así en una playa casi desierta?.
Pasó el tiempo y no volvimos a saber de ella. Pedro siguió con la pesca y como siempre sucede, su vida continuó.

Exactamente a los 5 años de su regreso a Brasil al fin supimos de ella. Yo ya tenía 14 años y talvez fue la última vez que fui a pasar vacaciones en la casa de mi abuela… supimos que Dina volvía a República Dominicana.
Cuando fue a la casa, nos contó que en los años que estuvo en Brasil, logró resolver sus negocios, pero por cuestiones legales ella no podría quedarse, sino que debía volver. Entonces ahí es cuando viene la historia de amor. Dina buscó en Brasil una playa exactamente igual a la de Pedro, reconstruyó su vieja cabaña tal como ella la recordaba. Dina nos contó que se había llevado fotos de la cabaña y de la playa y que realmente había sido un arduo trabajo el reconstruir el pedacito de mar de Pedro.
Todo… la forma de la ensenada, el color de la arena, la llanta en el techo, el baño viejo y descolorido, la maceta de barro, las palmeras en el sitio en el que las fotos marcaban… todo. Ella buscó un paisaje igual y reconstruyó todo para que Pedro volviera con ella.
Y así fue, ellos viajaron juntos, Pedro a su cabaña y Dina a su adorado Brasil.


Tercer matrimonio al que asisto en menos de 6 meses. Casi la misma gente que la última vez… casi los mismos, casi el mismo estado, casi, casi la misma conversación. Pero esta vez empezamos a filosofar sobre historias de amor.
Mi amigo Alberto, a sus 40 años, colombiano que vive acá hace 12 años y con un divorcio a cuestas, nos contó la historia de Dina y de Pedro. Dina es real y vivió los años que le quedaban con Pedro en su playa reconstruída.

Demasiado freak dijeron algunos… yo estaba conmovida y no atinaba más que a escuchar y escuchar, pero el Alberto luego de acabar su historia sentenció: “y eso peladitos culicagados es una historia de amor, porque las historias de amor más berracas son las que se dan entre viejos”.
Yo le creo.
(un abrazo para el Nando que está triste y full buena vibra)

jueves, 8 de enero de 2009

Falta Kamchatka

hoy ya no me gustas tanto,
no me pongo nerviosa cuando estás cerca
no quiero saber de tu vida todo el tiempo
no necesito ser amiga de tus amigos
ya no tienes que adivinar donde están las ventanas
al fin puedo ver las películas que quiero sin pensar si te gustan,
hoy entendí como eres en realidad… no me gustó,
de hecho ya casi no me gustas, ya casi no te quiero
y ya casi no me importa que tú no me quieras.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Cuando nadie me ve (IV)


Veo LazyTown con la esperanza de que algún día Robbie Rotten incendie "accidentalmente" el armario de Sportacus y él tenga que hacer sus piruetas sin camiseta.

(¡Feliz año a todos! y por supuesto, saluditos glamourosos para el Nando!)

martes, 23 de diciembre de 2008

Luz musaraña, luz!...


Hace un rato acabo de leer (talvez) la cosa más dolorosa que haya leído en mucho tiempo.
No. Corrijo, siempre que entro a ese desequilibrado lugar en la red pienso lo mismo.
Ladrillazo. Cruel.
Y hoy con los ojos aguados (¡juas!) cacho al fin, que algo que no soy yo está fallando. Hay una constante que siempre falla. No soy yo.

Amar, sentir, querer, historia conjunta… son palabras que no se sueltan irreflexivamente, como un niño con berrinche. Me tacharán de fría y lo que sea… pero uno no puede andar amando a todo el mundo. Amar es amar. Hablar de dos es cosa seria.

Hoy tengo ganas de hablar de dos… creo que me estoy enamorando, estoy empezando a querer… a querer bonito, a querer en paz, a querer bien.
¿Te corresponden?... no, no todavía… y no sé si algún día me corresponderán.
El punto no es ese. El punto es que quiero cosas buenas para vos Grinch, quiero cosas que nada tienen que ver con lo que YO necesito. Eso me tiene tranquila dentro de todo, porque algún rato pensé que eso no me iba a suceder nunca más.
Me gusta lo que piensas, me gusta cómo hablas, me gusta lo que hablas, me gustan las cosas que (yo creo) que callas, me gusta como caminas arrastrando unas botas con libras de lodo encima, me gusta cuando salvas tortugas secuestradas, me gusta cuando apagas incendios que no iniciaste… me gusta cómo te revuelves el pelo cuando estás mojado, me gusta tu total ignorancia en temas tecnológicos, me gustan las contadas veces en las que te ríes conmigo, me gusta cómo me ayudaste cuando te lo pedí, me gusta cómo eres…
Me gusta cómo eres.
¿Cachan el significado de esa frase tan trillada?
No es: “me gusta cómo eres siempre y cuando estés ahí para mi”… es: me gusta cómo eres y me gusta lo que eres. Punto.

Las historias nunca dejan de tener significado. Cuando alguna vez, hace algunos años, sentí que nada valía la pena, me hundí sola. Jamás arrastré a nadie conmigo. Jamás dije que amaba sin amar.
Es más… nunca he dicho LA frasecita. Te amo.

Y hoy no es que le ame a aquel Grinch, sino que me puse a pensar en él luego de leer por enésima vez la parte en la que restaban importancia a historias que alguna vez redimían desequilibrios ajenos. (No debo dar click en ciertos links…)
Si… efectivamente no fuimos el uno para el otro, sino aún estaríamos juntos; pero de ahí a lanzar por la borda historias conjuntas, es otra nota.
Talvez por eso ahora actúo con tanta cautela (cof, cof, stalker, cof, cof…), porque nunca quisiera decirle a nadie que no significó. Ni siquiera al guapo machito (liguista conquistador) que me rompió el corazón en mi adolescencia cuando me adornó la frente con unos lindos cuernitos. Me quedaban bien, eso si, ¡jajajaja!
Nunca quisiera caer en esa absurda conclusión. No estás, no estuviste, no supiste cómo, no significaste…. es más… quién eres y porqué me hablas?.
Completamente absurdo… completamente egoísta.
Por lo pronto yo me deleito de lejos con el Grinch acá en el bosque de la China, y estoy segura de que aunque no haya historia conjunta, jamás voy a pregonar que no significó.

Significas Grinch. Significas esperanza.
Y además en la siguiente vuelta del universo vos y yo sobreviviremos… como las musarañas.


jueves, 18 de diciembre de 2008

Cuando nadie me ve (III)


(AIBO usa una combinación de tecnologías robóticas, multimedia e inteligencia artificial para hacer posible que su hardware inanimado, pueda tratarse como un compañero interactivo. El Aibo genera también interacción con su operador, es capaz de reconocer gestos e incluso la actitud corporal de su dueño. Es sensible a las caricias, tiene una enorme capacidad de movimientos, equilibrio y flexibilidad, y lo más importante: aprende.)


Creo que es demasiado. Además, la naturaleza lo hizo primero.