jueves, 12 de marzo de 2009
lunes, 23 de febrero de 2009
martes, 10 de febrero de 2009
...moramoramoramor…

Cuando era niño algunas veces pasé vacaciones en República Dominicana y por esa época conocí a Dina.
Dina era una mujer muy interesante. Debía ser interesante para captar por horas mi atención, siendo yo un peladito pendejo de 9 años… estudió sociología en París y a lo largo de sus casi 70 años había viajado por el mundo entero y decidida ya a establecerse, se radicó maravillada por el paisaje y la gente, en Brasil. No era millonaria, pero podía tener una vida holgada sin ningún problema.
Dina era una mujer muy interesante. Debía ser interesante para captar por horas mi atención, siendo yo un peladito pendejo de 9 años… estudió sociología en París y a lo largo de sus casi 70 años había viajado por el mundo entero y decidida ya a establecerse, se radicó maravillada por el paisaje y la gente, en Brasil. No era millonaria, pero podía tener una vida holgada sin ningún problema.
Dina no había nacido en República Dominicana, sino en Uruguay y por casualidades absurdas (y maravillosamente necesarias) se había convertido en la confidente de una señora hecha y derecha: mi abuela. Mi abuela y Dina, Dina y mi abuela… un dúo que marcó mi niñez.
En una de sus visitas a República Dominicana, Dina conoció a Pedro y se enamoró. Se enamoraron.
Pedro era un pescador. Amante de su pedacito de mar y feliz en su espacio.
Pedro era un pescador. Amante de su pedacito de mar y feliz en su espacio.
Al contrario de Dina, él trabajaba para vivir. Algunos decían que pescaba para sobrevivir.
Dina se radicó en una pequeña playa cerca de la casa de mi abuela. Vivió ahí con Pedro por algunos meses, pero por cuestiones legales y de negocios tuvo que volver a Brasil.
La gente del pueblo e inclusive mi abuela, estuvieron de acuerdo en que Dina era mucho para Pedro y que por lo tanto ella se había aburrido de él y su pedacito de mar. ¿Qué podía hacer una mujer así en una playa casi desierta?.
Dina se radicó en una pequeña playa cerca de la casa de mi abuela. Vivió ahí con Pedro por algunos meses, pero por cuestiones legales y de negocios tuvo que volver a Brasil.
La gente del pueblo e inclusive mi abuela, estuvieron de acuerdo en que Dina era mucho para Pedro y que por lo tanto ella se había aburrido de él y su pedacito de mar. ¿Qué podía hacer una mujer así en una playa casi desierta?.
Pasó el tiempo y no volvimos a saber de ella. Pedro siguió con la pesca y como siempre sucede, su vida continuó.
Exactamente a los 5 años de su regreso a Brasil al fin supimos de ella. Yo ya tenía 14 años y talvez fue la última vez que fui a pasar vacaciones en la casa de mi abuela… supimos que Dina volvía a República Dominicana.
Cuando fue a la casa, nos contó que en los años que estuvo en Brasil, logró resolver sus negocios, pero por cuestiones legales ella no podría quedarse, sino que debía volver. Entonces ahí es cuando viene la historia de amor. Dina buscó en Brasil una playa exactamente igual a la de Pedro, reconstruyó su vieja cabaña tal como ella la recordaba. Dina nos contó que se había llevado fotos de la cabaña y de la playa y que realmente había sido un arduo trabajo el reconstruir el pedacito de mar de Pedro.
Todo… la forma de la ensenada, el color de la arena, la llanta en el techo, el baño viejo y descolorido, la maceta de barro, las palmeras en el sitio en el que las fotos marcaban… todo. Ella buscó un paisaje igual y reconstruyó todo para que Pedro volviera con ella.
Y así fue, ellos viajaron juntos, Pedro a su cabaña y Dina a su adorado Brasil.
Tercer matrimonio al que asisto en menos de 6 meses. Casi la misma gente que la última vez… casi los mismos, casi el mismo estado, casi, casi la misma conversación. Pero esta vez empezamos a filosofar sobre historias de amor.
Cuando fue a la casa, nos contó que en los años que estuvo en Brasil, logró resolver sus negocios, pero por cuestiones legales ella no podría quedarse, sino que debía volver. Entonces ahí es cuando viene la historia de amor. Dina buscó en Brasil una playa exactamente igual a la de Pedro, reconstruyó su vieja cabaña tal como ella la recordaba. Dina nos contó que se había llevado fotos de la cabaña y de la playa y que realmente había sido un arduo trabajo el reconstruir el pedacito de mar de Pedro.
Todo… la forma de la ensenada, el color de la arena, la llanta en el techo, el baño viejo y descolorido, la maceta de barro, las palmeras en el sitio en el que las fotos marcaban… todo. Ella buscó un paisaje igual y reconstruyó todo para que Pedro volviera con ella.
Y así fue, ellos viajaron juntos, Pedro a su cabaña y Dina a su adorado Brasil.
Tercer matrimonio al que asisto en menos de 6 meses. Casi la misma gente que la última vez… casi los mismos, casi el mismo estado, casi, casi la misma conversación. Pero esta vez empezamos a filosofar sobre historias de amor.
Mi amigo Alberto, a sus 40 años, colombiano que vive acá hace 12 años y con un divorcio a cuestas, nos contó la historia de Dina y de Pedro. Dina es real y vivió los años que le quedaban con Pedro en su playa reconstruída.
Demasiado freak dijeron algunos… yo estaba conmovida y no atinaba más que a escuchar y escuchar, pero el Alberto luego de acabar su historia sentenció: “y eso peladitos culicagados es una historia de amor, porque las historias de amor más berracas son las que se dan entre viejos”.
Yo le creo.
(un abrazo para el Nando que está triste y full buena vibra)
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jueves, 8 de enero de 2009
Falta Kamchatka
hoy ya no me gustas tanto,
no me pongo nerviosa cuando estás cerca
no quiero saber de tu vida todo el tiempo
no necesito ser amiga de tus amigos
ya no tienes que adivinar donde están las ventanas
al fin puedo ver las películas que quiero sin pensar si te gustan,
hoy entendí como eres en realidad… no me gustó,
de hecho ya casi no me gustas, ya casi no te quiero
y ya casi no me importa que tú no me quieras.
no me pongo nerviosa cuando estás cerca
no quiero saber de tu vida todo el tiempo
no necesito ser amiga de tus amigos
ya no tienes que adivinar donde están las ventanas
al fin puedo ver las películas que quiero sin pensar si te gustan,
hoy entendí como eres en realidad… no me gustó,
de hecho ya casi no me gustas, ya casi no te quiero
y ya casi no me importa que tú no me quieras.
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Ansiolíticos
miércoles, 31 de diciembre de 2008
Cuando nadie me ve (IV)

Veo LazyTown con la esperanza de que algún día Robbie Rotten incendie "accidentalmente" el armario de Sportacus y él tenga que hacer sus piruetas sin camiseta.
(¡Feliz año a todos! y por supuesto, saluditos glamourosos para el Nando!)
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Cuando nadie me ve
martes, 23 de diciembre de 2008
Luz musaraña, luz!...

Hace un rato acabo de leer (talvez) la cosa más dolorosa que haya leído en mucho tiempo.
No. Corrijo, siempre que entro a ese desequilibrado lugar en la red pienso lo mismo.
No. Corrijo, siempre que entro a ese desequilibrado lugar en la red pienso lo mismo.
Ladrillazo. Cruel.
Y hoy con los ojos aguados (¡juas!) cacho al fin, que algo que no soy yo está fallando. Hay una constante que siempre falla. No soy yo.
Y hoy con los ojos aguados (¡juas!) cacho al fin, que algo que no soy yo está fallando. Hay una constante que siempre falla. No soy yo.
Amar, sentir, querer, historia conjunta… son palabras que no se sueltan irreflexivamente, como un niño con berrinche. Me tacharán de fría y lo que sea… pero uno no puede andar amando a todo el mundo. Amar es amar. Hablar de dos es cosa seria.
Hoy tengo ganas de hablar de dos… creo que me estoy enamorando, estoy empezando a querer… a querer bonito, a querer en paz, a querer bien.
¿Te corresponden?... no, no todavía… y no sé si algún día me corresponderán.
¿Te corresponden?... no, no todavía… y no sé si algún día me corresponderán.
El punto no es ese. El punto es que quiero cosas buenas para vos Grinch, quiero cosas que nada tienen que ver con lo que YO necesito. Eso me tiene tranquila dentro de todo, porque algún rato pensé que eso no me iba a suceder nunca más.
Me gusta lo que piensas, me gusta cómo hablas, me gusta lo que hablas, me gustan las cosas que (yo creo) que callas, me gusta como caminas arrastrando unas botas con libras de lodo encima, me gusta cuando salvas tortugas secuestradas, me gusta cuando apagas incendios que no iniciaste… me gusta cómo te revuelves el pelo cuando estás mojado, me gusta tu total ignorancia en temas tecnológicos, me gustan las contadas veces en las que te ríes conmigo, me gusta cómo me ayudaste cuando te lo pedí, me gusta cómo eres…
Me gusta cómo eres.
¿Cachan el significado de esa frase tan trillada?
No es: “me gusta cómo eres siempre y cuando estés ahí para mi”… es: me gusta cómo eres y me gusta lo que eres. Punto.
No es: “me gusta cómo eres siempre y cuando estés ahí para mi”… es: me gusta cómo eres y me gusta lo que eres. Punto.
Las historias nunca dejan de tener significado. Cuando alguna vez, hace algunos años, sentí que nada valía la pena, me hundí sola. Jamás arrastré a nadie conmigo. Jamás dije que amaba sin amar.
Es más… nunca he dicho LA frasecita. Te amo.
Es más… nunca he dicho LA frasecita. Te amo.
Y hoy no es que le ame a aquel Grinch, sino que me puse a pensar en él luego de leer por enésima vez la parte en la que restaban importancia a historias que alguna vez redimían desequilibrios ajenos. (No debo dar click en ciertos links…)
Si… efectivamente no fuimos el uno para el otro, sino aún estaríamos juntos; pero de ahí a lanzar por la borda historias conjuntas, es otra nota.
Talvez por eso ahora actúo con tanta cautela (cof, cof, stalker, cof, cof…), porque nunca quisiera decirle a nadie que no significó. Ni siquiera al guapo machito (liguista conquistador) que me rompió el corazón en mi adolescencia cuando me adornó la frente con unos lindos cuernitos. Me quedaban bien, eso si, ¡jajajaja!
Nunca quisiera caer en esa absurda conclusión. No estás, no estuviste, no supiste cómo, no significaste…. es más… quién eres y porqué me hablas?.
Completamente absurdo… completamente egoísta.
Por lo pronto yo me deleito de lejos con el Grinch acá en el bosque de la China, y estoy segura de que aunque no haya historia conjunta, jamás voy a pregonar que no significó.
Si… efectivamente no fuimos el uno para el otro, sino aún estaríamos juntos; pero de ahí a lanzar por la borda historias conjuntas, es otra nota.
Talvez por eso ahora actúo con tanta cautela (cof, cof, stalker, cof, cof…), porque nunca quisiera decirle a nadie que no significó. Ni siquiera al guapo machito (liguista conquistador) que me rompió el corazón en mi adolescencia cuando me adornó la frente con unos lindos cuernitos. Me quedaban bien, eso si, ¡jajajaja!
Nunca quisiera caer en esa absurda conclusión. No estás, no estuviste, no supiste cómo, no significaste…. es más… quién eres y porqué me hablas?.
Completamente absurdo… completamente egoísta.
Por lo pronto yo me deleito de lejos con el Grinch acá en el bosque de la China, y estoy segura de que aunque no haya historia conjunta, jamás voy a pregonar que no significó.
Significas Grinch. Significas esperanza.
Y además en la siguiente vuelta del universo vos y yo sobreviviremos… como las musarañas.
Y además en la siguiente vuelta del universo vos y yo sobreviviremos… como las musarañas.

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Ansiolíticos
jueves, 18 de diciembre de 2008
Cuando nadie me ve (III)

(AIBO usa una combinación de tecnologías robóticas, multimedia e inteligencia artificial para hacer posible que su hardware inanimado, pueda tratarse como un compañero interactivo. El Aibo genera también interacción con su operador, es capaz de reconocer gestos e incluso la actitud corporal de su dueño. Es sensible a las caricias, tiene una enorme capacidad de movimientos, equilibrio y flexibilidad, y lo más importante: aprende.)
Creo que es demasiado. Además, la naturaleza lo hizo primero.

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Cuando nadie me ve
jueves, 11 de diciembre de 2008
Combo fiestas
...spend Christmas with me…
Post Secret me gusta, me gusta mucho, pero a la final siempre termino media no se qué cuando termino de leer.
spend Christmas with me…
Estoy tranquila, pero no quiero volver (nunca) . No quiero volver allá, no quiero tener miedo, no quiero esperar (nunca) más. Quito me enferma, las coincidencias me enferman…
spend Christmas with me…
Navidad geek… navidad, grinch… Scrooge…
No supe, todavía no sé cómo y tal vez nunca sepa cómo… intenté, juro que intenté… estar, ser…
spend Christmas with me…
Quiero un pacto tácito, ¿no se puede?...
spend Christmas with me…
spend Christmas with me…
I’ll wait my time…
please, spend Christmas with me…
(Alicia está bien…)
Post Secret me gusta, me gusta mucho, pero a la final siempre termino media no se qué cuando termino de leer.
spend Christmas with me…
Estoy tranquila, pero no quiero volver (nunca) . No quiero volver allá, no quiero tener miedo, no quiero esperar (nunca) más. Quito me enferma, las coincidencias me enferman…
spend Christmas with me…
Navidad geek… navidad, grinch… Scrooge…
No supe, todavía no sé cómo y tal vez nunca sepa cómo… intenté, juro que intenté… estar, ser…
spend Christmas with me…
Quiero un pacto tácito, ¿no se puede?...
spend Christmas with me…
spend Christmas with me…
I’ll wait my time…
please, spend Christmas with me…
(Alicia está bien…)

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lloronas ¿y qué?
viernes, 5 de diciembre de 2008
Expulsada al país de las maravillas...
Lejos...


Creo que la salinidad y el aislamiento son los causantes de que en la frecuencia de radio de la obra se escuchen joyas como las siguientes:
Voz femenina: ¡X, te estoy esperando detrás del camión!
Voz masculina X: Voy para allá
Voz masculina Y: ichiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!
(sarta de envidiosos!)
Voz 1: Poncharelo, me copia?
Voz 2: no me simpatizan!
(nadie tiene la culpa de que alguien por ahí sea sospechosamente parecido a la foto que viene a continuación)

Alfa: Ing. X me copia?
Ing. X: Adelante Alfa
Alfa: en la garita se encuentra un perro, quiere ingresar, lo dejo pasar?
Ing X: déjelo pasar
(si, déjelo pasar, no ve que sacó cita y todo)
Guardia 1: M me copia?
Guardia 2: Adelante
Guardia 1: Ven que estoy solito!
(menos mal los demás nos cuidamos solos...)
No se aprende, pero se goza dicen por ahí... es cierto, además de todo, mis nuevos amigos me sacan sonrisas facilito, solo es cuestión de verles:

Y por último hay cosas que cambiaron su unidad de medida, nuevas asociaciones musicales que lejos de asustarme, me gustan y me tienen tranquila... me traen la tan anhelada paz...
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Animalitos de la creación,
Ansiolíticos
martes, 2 de diciembre de 2008
Antitaurina

A ver... dejémos algo en claro: jamás confiaría en alguien que maltrate a los animales. Esa gente no merece ni mi respeto ni mi tolerancia.
Me importa un carajo que vos, tu taita y tu abuelo tengan esa costumbre y sea parte de tu historia familiar. Igual te considero un huevón.
Me importa un carajo que consideres que es arte.
Si, si y SI tengo argumentos que sustentan mi posición, pero más allá de eso, está mi antipatía por vos y los tuyos.
Un torero merece morir desmembrado... y vos que apoyas su arte, mereces lo mismo.
Mi posición no es negociable, así que no me van a convencer con los comentarios... seguiré peleando, así que están avisados.
El que no publique argumentos, claramente deja ver que tampoco quiero convencerte, solo quiero que sepas que no te respeto.
He dicho.
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